El Acompañante: Mi Próxima Película

Cada vez que alguien me preguntaba por mi próxima película, le decía, – “En los años ´80, en Cuba, los enfermos de SIDA ingresaban de manera obligatoria en un sanatorio bajo régimen militar. De ahí podían salir solo una vez por semana vigilados por un acompañante. Pues mi película trata de uno de esos, un boxeador sancionado por dopping y obligado trabajar como acompañante del paciente mas conflictivo del sanatorio”. Rara vez cambiaba mi pitch. Acto seguido, todo el que conoce de Cuba me decía, -“Estás loco. De eso no se habla en tu país”. Con el tiempo he entendido que algo de razón llevaban aquellos comentarios.

La Salud Pública y el Deporte son dos de los estandartes que han prestigiado a la Revolución Cubana. Han sido símbolo de pureza y honor, algo que para muchos supone un logro que bien merece todo el sacrificio y las penurias que ha padecido la nación por mas de medio siglo. “El acompañante” no es un proyecto muy complaciente en este sentido. No es una película que reseñe logros médicos ni hazañas deportivas. Es una historia que se adentra en zonas grises y explora la condición humana enfrentada a situaciones extremas. Es la historia de dos anti héroes conectados por una causa: reponerse de una dura caída.

Recurrir a hechos pasados para darle sentido al presente, se está convirtiendo en una constante de mi trabajo. Este film no es una excepción. No son pocos los hechos ocurridos en la década de los ochenta que han quedado enterrados en el olvido, causado, sobre todo por su poca presencia en los medios, generado por el hermetismo informativo. Si hoy en día cuesta mucho guardar un secreto de estado, porque un blogger puede hacerlo público en segundos, en los años ´80, en un país como Cuba, eso resultaba en extremo fácil. Escarbar en esos sucesos grises dejados atrás por la amnesia inducida por los que tejen la historia, es algo que me motiva y le da un sentido extra a la creación, que por naturaleza asumo.

“El acompañante” no es una película de Boxeo, mas allá de que golpes duros sobren y su protagonista sea un pugilista. Tampoco es uno de esos films de cárceles, aunque hayan vigilantes armados, médicos que llevan sus batas blancas sobre uniformes militares y fugas planificadas. Menos aún, un drama histórico, aunque el ambiente y cada situación esté condicionada por hechos que ocurrieron en la época señalada. Es una película humana y emotiva, que no te hará sacar el pañuelo para secar tus lágrimas, sino agarrar la mano de quien esté a tu lado en el cine y apretarla con toda tu fuerza.

 

 

 

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