DEL ZOOLOGICO A LA SELVA: Entrevista a Pavel Giroud

DEL ZOOLÓGICO A LA SELVA:
Entrevista a Pavel Giroud, Cineasta Cubano.
Por: J. M. Chamorro

Durante el festival de Cine de La Habana se me hizo imposible entrevistarlo. Hoy, con su película en Cartelera, se le nota más calmado, aún cuando Omerta está lejos de ser el éxito de su opera prima, La Edad de la Peseta, nominada al Goya y que será lanzada a la venta por Warner el 28 de Enero en toda España.

¿Qué tal la resaca de tu último film?

La resaca del alcohol de fin de año y mi cumpleaños, pueden mas que ella. La verdad es que para mi la película termina cuando la dejo en manos del público. Ya estoy metido de lleno en la siguiente. Con mi anterior cinta, fui mas obsesivo, quería saber todo lo que ocurría entre público y ella. Esta vez solo fui al cine el día de la premiere. Luego he leído algunas críticas y he escuchado los comentarios que me llegan de rebote.

¿Qué se dice?

De todo, hay a quien le encanta, hay quien sale defraudado y no falta quienes la detestan.

Con tu anterior filme fuiste más mimado por la crítica

No. Fue exactamente igual. Lo que ocurre es que “La Edad de la peseta” fue una película con muy buena carrera en festivales. Tuvo muchos premios y eso provocó que se hablara bastante de ella, pero fue igual de controversial, tanto por la crítica como por los espectadores. Unos decían sí, otros, no. Fue mas mimada por los críticos Norteamericanos y mas vapuleada por los Españoles. En Cuba la cosa fue 50-50

Es parte de este oficio

Es parte de la vida. A unos le caes bien, a otros mal. Unos creen que eres bueno, otros que eres un hijoeputa. Unos, que eres lindo y otros te ven feo.

Como ves el balance final

Tal y como lo esperaba en un país donde se estrenó LOS SOPRANOS diez años después. El universo Noir ya no es el mismo y el humor intrínseco a él ya no es aquel lacónico y elegante. Sabía que iba a existir este tipo de polémicas. No me han sorprendido los reproches a escenas como la muerte al son de los Van Van (Grupo musical Cubano) o el baile a lo Michael Jackson luego de la conversación “mas seria” de la película. Ese tipo de reacción me divierte. Puedo decirte que los piropos mas lindos a Omerta, han salido de las críticas que mas la han vapuleado.

Ponme un ejemplo

“Una película rara, distante, hierática” ¿No es ideal para la portada de un DVD? Yo compraría una película con ese extracto de prensa. Parece escrita para “Vértigo” o “No country for old men”.

Hablando de eso, veo mucho de los Coen en tu cinta y algo de Almodóvar.

¿De Almodóvar?

Si, los encuadres, colores, algún que otro bolero que acompaña escenas alocadas, algo.

“La edad de la peseta” fue muy comparada con su cine, pero eres el único que ha asociado Omerta al cine de Almodóvar. Con los Coen si hay mucha cercanía. Esta película es mucho mas cercana al universo de parodia y reubicación genérica de Los Hermanos Coen que a otras con las que se ha comparado, sobre todo de sus primeras películas, las que, por cierto, recibieron críticas muy parecidas a las que me tocan ahora. Se ha llegado a decir que Omerta, es una película en la línea de El PADRINO o ciertos filmes de Hitchcock. Debe ser la cuarta parte del padrino o algún film de la etapa inglesa de Hitchcok que solo ha visto el que escribió eso.

¿Qué te propusiste con Omerta?

¿No se nota?

¿Cómo la han recibido otros cineastas?

No se, algunos me dicen cosas halagadoras y hablan con respeto de ella. Fernando Pérez, que es un conocedor del género la disfrutó mucho y ve el encanto de la película justo donde otros ven sus problemas, en el pastiche y la irreverencia, Nelson Rodríguez, que fue uno de los primeros en verla también la valoró. Jorge Luís Sánchez, Enrique Álvarez y otros han aplaudido la idea de que me diera por hacer una película como esta. A Alejandro Brugués y Arturo Infante les gusta mucho, pero están demasiado cercanos a mi, por lo que no cuentan demasiado. Durante el festival de La Habana muchos colegas de Latinoamérica se me acercaron para darme sus parabienes.

Quizá le venga bien el paso del tiempo.

De eso prefiero ni hablar, para no lucir petulante. Lo cierto es que muchas películas que hoy son de culto, fueron machacadas en sus días. “Memorias del Subdesarrollo” es una, no tanto por lo que contaba sino precisamente por su aspecto formal y la mezcolanza genérica. “Soy Cuba”, es otra. Tuvieron que verla Scorsese y compañía al cabo que los años para revalorizarla. Por solo mencionar solo dos Cubanas, Y que conste que no las estoy comparando ni poniendo la mía a ese nivel. El mismo Takeshi Kitano, con quien se me ha comparado en esta película no fue muy entendido al inicio en su reacomodo del cine negro. Desconcertó sobremanera y no supieron donde comenzaba y terminaba la irreverencia, por lo que la posición más cómoda es sacar el sable y despalillarla desde los códigos establecidos.

¿Qué viene luego de Omerta?

Una película a la que le estoy dedicando mucha de mis energías, titulada EL ACOMPAÑANTE.

¿Co producción, como tus anteriores?

Si, pero con otra variante. Mis anteriores filmes han sido co producciones entre el ICAIC y Mediapro en el caso de La Edad… y el ICAIC y Abra en Omerta. Esta vez no está el ICAIC, por la simple razón de que es una película pequeña, que tendría mucho mas sentido rodarla de manera independiente. No se adecua al sistema de co producción que implementa el ICAIC. No tengo donde “colar al gallego”, por lo que he preferido lanzarme con el cuchillo en la mano a la selva y salir del zoológico. Mis coproductores Españoles anteriores estaban interesados en participar, pero EL ACOMPAÑANTE no cabe en ese sistema establecido. La producción será de La 5ta Avenida, los mismos de “Personal Belongings”, una película Cubana Independiente con muy buenos resultados y juntos estamos colaborando con el primer co productor interesado, Francés en este caso. Ya en los próximos meses todo debe estar listo si sigue como va, pues es gente que ha conformado grandes películas.

Luego de EL ACOMPAÑANTE me gustaría rodar un Western. Ya tengo el Argumento, que de manera provisional lleva el nombre ERASE UNA VEZ EN EL ESTE y es una historia de venganza en el oriente de Cuba. Un Hombre que regresa 50 años después a vengar la muerte de su hermano, un torturador Batistiano que fue fusilado por el ejército revolucionario. Otra de género, así que a correr a ver películas de Gary Cooper y Henry Fonda, para que saquen el sable bien sacado.

Vuelves a los años de La Revolución

Si, pero esta vez desde el presente. Al revés. La Edad… y Omerta son películas que, desde el pasado explica muchas cosas del presente. Esta, desde el presente, desmenuza el pasado.

¿Y El Acompañante que nos cuenta?

Un campeón de Boxeo, tras una deshonra deportiva, tiene como única opción de trabajo ser EL ACOMPAÑANTE de un enfermo de SIDA. La historia ocurre en La Habana de los 80s justo cuando los portadores de VIH debían ingresar de manera obligatoria en un sanatorio en las afueras y solo podían salir -una vez por semana- acompañados por un vigilante. Alguien que seguía paso a paso al enfermo y en cuyas manos estaban sus pequeñas libertades.

¿Género?

Y dale con los géneros ¿A que te suena?

A Drama

Es eso, un dramón

Veamos que dice la crítica

Para que quede claro: A mi no me molestan los críticos mientras escriben tranquilos en sus columnas. Desde ahí pueden decir lo que quieran, pues es su derecho y jamás replicaré criterios. He replicado a errores de datos expuestos, pero nunca a criterios individuales. Incluso, algunos errores como el cometido por Rolando Pérez Betancourt en su crítica de Granma, donde dice que Kirk Douglas trabajó en Atlantic City, tratando de poner a mi película a la sombra de la de Louis Malle, ni me tomé el trabajo de aclararlo, porque todo el que sabe un mínimo de cine, reconoció soberano disparate.

Si abogo por la libertad en mi oficio, he de promover la libertad en los otros. Si en una crítica hay segundas intenciones es fácilmente descifrable por el que lee. Una crítica malévola solo perjudica al que la escribe. Eso si, me joden mucho cuando aparecen constantemente como divas televisivas hablando de Dr House, mostrando sus vestuarios, bigotes y peinados pasados de moda, publicando libros con títulos ilegibles o realizando obras audiovisuales y peor, dando pataletas cuando se les critica.

Un creador es como un cocinero, que no se puede molestar si un comensal siente que la comida está baja de sal, aunque devorar un plato sea mucho más fácil que elaborarlo.

¿Qué les dirías entonces?

Voy a citar a Gente de Zona (otro grupo musical Cubano): “La mesa está servida, Coman!”

Cambiando de tema y dejando los críticos a un lado…

Ya era hora

Hay quien ve en Rolo Santos un retrato de Fidel Castro.

Ya empezaste y por ahí llegas a que la casona es Cuba, de donde no se puede salir porque el viejo no los deja y que su relación con los ladrones jóvenes es el típico conflicto entre lo viejo y lo nuevo. Un retrato de la Cuba actual.

Dime, ¿es así?

Como ya te dije, la película ha dejado de ser mía y obviamente hay muchos niveles subtextuales en ella. Mientras más busques, más encontrarás. Es lo lindo del cine. Una película de Hitchcok es solo una película de crimen es su nivel argumental. Sin embargo, en su nivel estético, hay mucho calado en la condición humana. Es lo que pretendo en cada trabajo, “contar” una cosa y “hablar” de otras. Así el espectador pasivo se va a casa con el cuentecito, con la punta del iceberg, mientras que el espectador activo volverá una y otra vez a la película y siempre con el ánimo de provocarse el placer del descubrimiento.

¿Te molesta el cine Cubano que te rodea?

No, quisiera incluso que me rodeara más, aunque no me gustase como espectador. El gran problema es que al haber poco cine, todos los cinéfilos, los críticos, todos, viven esperando al mecías, al nuevo Gutiérrez Alea, la nueva Fresa y Chocolate, algo que no ocurre en países de más producción cinematográfica. Hay mucho provincianismo en ese sentido. Nadie espera que en su próxima película Los Coen hagan un calado intenso, casi filosófico en la política y la sociedad Norteamericana. El público, simplemente, espera una historia y que esta le sorprenda, le guste, le agrade o lo que sea. Si una película Cubana no es “obviamente” incisiva ya sea desde el humor o el drama, sobre nuestros problemas y desgracias, tiene 99 papeletas para que no funcione. Así es de simple y complicado este problema.

¿Qué temas te interesan entonces?

Ninguno en particular, aunque siento particular predilección por las víctimas de la sociedad que vivo. Todos mis protagonistas son víctimas.

Entonces sí te interesa lo que te rodeas, no es que seas evasivo

Claro, pero no desde una inmediatez periodística, sino desde la metáfora. Estamos hablando de cine, no del NTV(Telediario) o un programa cómico de Televisión.

¿Qué no le interesa?

La obviedad a la hora de ponerlo en pantalla. El cine es un idioma, que en Cuba cada vez se parece más a la televisión y no es que vea a la televisión como algo inferior al cine, es que son muy distintos, aún cuando uno tome del otro en un reflujo natural, propio de estos tiempos. Creo que con Omerta, doy una patada a la pureza, por ese pastiche genérico del que se habla, pero siempre desde una perspectiva cinematográfica. Por mucho que el Idioma Castellano se contamine de términos propios de otras lenguas, seguirá siendo Castellano.

¿Ves positivo para el cine Cubano, que Obama haya tomado las riendas de los Estados Unidos?

¿Obama es productor?

No, pero hay mucha esperanzas posadas en él desde Cuba

Veo positivo para el cine Cubano, que todo el que esté involucrado en él, trabaje con eficiencia. Que los que cargan sobre sus hombros la responsabilidad de guiarlo sean capaces de enfrentar todas las normativas centralizadas que lo frenan, que se creen estrategias dignas de algo llamado industria. Estrategias de producción, promoción, exhibición, ventas, distribución. A Obama solo le pido que acabe de quitar el jodido bloqueo y que libere a los presos, para ver si aquí soltamos a los otros presos y esto acabe de coger camino. En este juego de buenos y malos hay mucha gente jodida en el medio, que merece una pequeña cuota de bienestar en lo que le queda de vida y nuevas generaciones que no merecen tanta inyección de odio. Cuba y Estados Unidos son dos naciones con tanta afinidad cultural, que no merecen estar separados por algo tan absurdo como la política ¿Volvemos a hablar de cine?

Anuncios

Omerta: Las leyes del género y el desconcierto

Aquí les dejo otra crítica que destroza mi película. Esta me gusta mucho, porque aparece una definición de mi película que me encantaría incluir en el poster o la tapa del DVD: “una película rara, distante, hierática”

Disfrútenla

 

Por: Joel del Río

Correo: cult@jrebelde.cip.cu

06 de enero de 2009 00:42:41 GMT

Omerta es una película cubana de gángsteres, en la línea de El Padrino, y de algún modo parecida a ciertos filmes realizados por Alfred Hitchcock o protagonizados por Edward G. Robinson. Se agradece que Pavel Giroud, el director y guionista, se arriesgara a pulsar una asignatura pendiente del cine nacional, y al mismo tiempo, probara fuerzas en un género que a todas luces adora. Aquí está el tipo duro venido a menos, pero todavía caballeroso y gentil, insobornable y bondadoso; se prueba el suspenso inherente al subgénero caper (variante del cine criminal consagrada a relatar un gran golpe emprendido por uno o más delincuentes); aparecen por supuesto los códigos de honor y lealtad entre los implicados; está el héroe envejecido que se enfrenta a ese último robo que le permitirá tal vez redimirse… pero la manipulación dramática de todos estos motivos no alcanza —por mucho que este crítico se empeñara en autoconvencerse— la lógica irreprochable, la entidad y el calado inherentes a las grandes películas de ese género (entiéndase no solo los añejos ejemplos mencionados, sino también otros más contemporáneos dirigidos por Martin Scorsese, Takeshi Kitano o Quentin Tarantino, por ejemplo).

Algo ha fallado en la esperable fluencia de afectos entre el público y esta nueva película cubana. A mi entender, tal comunicación se vio obstaculizada por la casi imposibilidad de identificación con algún personaje, y también se debe a la extrema diversidad de tonos elegidos por el autor, pues si bien el filme cataloga como un todo dentro del cine criminal, hay demasiados momentos consagrados a la farsa, la parodia, e incluso al musical y el drama romántico. Tales momentos dispersan la atención del respetable pues rompen la tónica, la lógica del relato y el ritmo narrativo que se supone dominante. Demasiado juguetonas, o paródicas, ciertas escenas que se suponían melodramáticamente cruciales; excesos de pomposidad en el lenguaje de la fotografía (encuadres hipersofisticados, constantes barridos, movimientos nerviosos de cámara, zooms reiterados) que también contribuyen al distanciamiento; diálogos y acciones acartonadas, solemnes o ritualizadas; música grandilocuente en apoyo de acciones mínimas; retrospectivas que poco favorecen la profundización en la siquis de los personajes que las protagonizan y además entorpecen el fluir de la muy desvaída trama principal; ambigüedad en el acercamiento a los preceptos éticos de los personajes; un asesinato vindicativo al son de los Van Van, que llega a desconcertar al más tolerante de los espectadores; ausencia de humor y de tragedia, de drama y de comedia, o por lo menos torpeza en el manejo de las cuotas precisas de cada ingrediente… en fin, se asumieron muy externamente los códigos elegidos, y el producto termina siendo una película rara, distante, hierática.

En una época como la actualidad, cuando se percibe el viraje del cine nacional hacia los géneros convencionalmente aceptados (Barrio Cuba, Personal Belongings y Mañana, en el drama filial; Viva Cuba y Miel para Oshún en la road movie; El Benny, Bailando chachachá, el segundo cuento de Tres veces dos y Habana Blues, en el musical; Kangamba en lo bélico) habrá de tenerse en cuenta los aciertos y virtudes de Omerta en cuanto al acatamiento de, o ruptura con, los cánones que gobiernan la eficacia dramática del filme en el juego con las claves genéricas empleadas. Será una lección de obligatorio aprendizaje para todos, porque para nadie es secreto que la mayor parte de la eficacia, en este tipo de películas se construye en el guión, con el diseño de los personajes, el fluir y la interrelación de las acciones. Igualmente se impone volver a revisar los clásicos de cada índole, estudiarlos hasta la saciedad, develar los secretos de su eterna juventud, y además, buscar la manera de variar los cánones que asentaron tales títulos sin lesionar la comunicación con el público. Se dice fácil, pero no hay otra forma. Cuando una película de gángsteres no funciona, es porque, hablando mal y rápido, se violaron las leyes que rigen este tipo de obras, o se alteró demasiado drásticamente la tipología de sus protagonistas típicos, o se irrespetaron las estructuras dramáticas y narrativas que el público espera, y ansía ver, en tales casos.

No soy yo de quienes apuestan porque en el cine cubano todo atraviese los seculares cauces del melodrama y la comedia costumbrista, pero a Omerta le faltó la humildad de atenerse amorosamente a sus personajes, a los presupuestos estilísticos y narrativos inherentes al llamado cine negro —por muy cubana que quisiera ser esta variante— y se extravió en distanciamientos y maniobras formales e intergenéricas que exceden los propósitos, se van de las manos e incluso pueden llegar a molestar. Cuando Sardiñas decide mostrarle a Rolo el pasillo de su creación (momento bailable-musical en el cual se adivina al «futuro» Michael Jackson), al espectador, por lo menos a mí me pasó, no le queda más remedio que considerar totalmente extemporánea una alusión desligada por completo del resto de la película.

Conste que deshilvanada y todo, la escena de baile está formidablemente filmada y editada, como había de esperarse entre profesionales con tanta experiencia en el videoclip nacional. Además, en el filme todo, no deja de ser virtuosa ni la dirección de arte de Onelio Larralde, ni la edición de Lester Hamlet (uno de los rubros más funcionales y certeros) ni la fotografía de Luis Najmías (incluso cuando el pacto entre director y fotógrafo optó por picadas y contrapicadas a lo Citizen Kane que aportan una retórica bigger than life, demasiado prolija para este relato).

Omerta, del realizador cubano Pavel Giroud, se presentará en los cines de estrenos de la capital hasta el 7 de enero.

En el acápite de los aciertos debe anotarse también la participación de rostros jóvenes y poco habituales en la gran pantalla. El talento y la sinceridad de Manuel Porto permanecen incombustibles, aunque lo llamen poco para el cine, y así le confiere una dignidad a su Rolo que lo salva del patetismo y la autoparodia. Kike Quiñones, Yadier Fernández y Ulik Anello formulan tres respectivas antítesis del protagonista, y cada uno sale airoso a su manera en el duro cometido de acompañar al héroe, brevemente, y no resultar eclipsados por la impronta del veterano. Ojalá cuenten los tres con futuras ocasiones de manifestar sus talentos. Solo apuntar el desafuero en la norma lingüística del personaje que interpreta Yadier Fernández, quien emplea giros coloquiales francamente contemporáneos, anacrónicos en una trama que se supone ambientada hace 40 o 50 años.

Muchas veces se asegura, en el medio cinematográfico, que la verdadera prueba de fuego para un joven cineasta no es tanto la primera película como la segunda, la cual deberá convertirse en fecunda demostración, promesa ratificada. Omerta constituye el segundo intento de Pavel Giroud en el largometraje de ficción, luego de la auspiciosa, y en muchos sentidos convincente La edad de la peseta, y de los celebrados cortometrajes Todo por ella y Flash (primer cuento de Tres veces dos). Pavel ha demostrado habilidad para crear atmósferas, conferirle solvencia a su representación y visualidad a una historia. Sabe manejar eficazmente la mayor parte de los códigos cinematográficos que conforman una película, y se encuentra apostado justo en la encrucijada que lo enfrentará a su tercer intento en grande. Quizá sea el momento para reflexionar —sin fiarse excesivamente de un talento que nadie debe negarle— sobre el cariz que tendrán sus películas venideras. Tal vez deba cuestionarse si será mejor continuar imprimiéndole su impronta a guiones ajenos, o cargar con la responsabilidad de idear la historia y luego ponerla en escena. Pero yo estoy muy lejos, sinceramente, de tratar de decirle lo que debe hacer, como no sea que ha contraído la responsabilidad de insistir una tercera, cuarta, quinta… vigésima vez. Su oficio es fabricar buenas películas, y el mío es criticarlas. Ambos estamos tratando de hacerlo lo mejor posible. Creo yo.